Día 14

La oscuridad se extendió rápidamente, cuando ya no hubo un espacio más que cubrir en la habitación empezó a envolverme a mí, empezó con mis manos y pies, subiendo por mis extremidades, apretando mi cuerpo, aplastando mis costillas, dejándome sin aliento, subió por mi cuello, se extendió por mis labios y entonces la penumbra llegó a mis ojos. Luchando contra todo pude volver a abrirlos, un grito de terror se quedó atrapado en mi garganta, los latidos de mi corazón se escuchaban frenéticos, fue cuando me dio cuenta de que aquello que me rodeaba no era oscuridad, era su sangre.


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