Día 19

Llevaba años en el mismo lugar, nunca fue capaz de moverse, el mundo cambiaba a su alrededor, pero solo podía quedarse a mirar.

Miles de pies caminaron por sus escaleras, cientos de manos tocaron sus paredes. Algunos objetos que proyectaban una luz brillante guardaron para siempre el aspecto de los muebles que lo llenaban, recuerdos que no podría ver jamás.

Conocía a la perfección los rostros de los cuadros que llenaban las habitaciones, sin embargo, las voces de los que alguna vez residieron ahí ahora le parecían irreconocibles.

La historia había pasado a través de sus muros, convirtiéndose en un espectador silencioso, que probablemente conozca los detalles detrás de muchas leyendas, pero no es capaz de contarlas.

Un vigilante en lo alto de un cerro, un emblema, un misterio.


Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar